lunes, 30 de enero de 2012
Loco, no discrimines.
Allá viene el gran Goliat, aplastando impunemente. No discrimines más gente, no por zapatillas caras será mayor tu pisada si es que aplastas inocentes. A vos, ombligo del mundo. El que siempre sale ileso, negate a tu no rotundo. Decir que sí, no es exceso. No te sientas superior, que vos sos de carne y hueso. Discriminador siniestro, que se pajea con guantes, masturbación elegante. Que lo distingue del resto. Que un boli, un ruso o un chino, que aquel tiene olor a chivo. Loco, no discrimines. Que un cachetazo al revés te puede sentar de culo donde antes tenías los pies. Que el flaco, el gordo o el calvo. Vos te sentís muy a salvo, tu perfección todo abarca. Bajá un poquito la vista. No te olvides que la parca también te anotó en su lista. Tu voz ya no es seductora, tu grito suena difuso. Cuando te llegue la hora te sentirás un intruso. Y allá loco serás gordo, calvo, chino, flaco, ruso. Llevate un desodorante, allá va el perfecto humano. Donde nadie discrimina, mucho menos... los gusanos!
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