miércoles, 30 de enero de 2013

Me iluminan día a día.

 Guiños-Callejeros.
 Ballenas-Las Manos de Filippi.
Diosa de la transformación-Las Pastillas del Abuelo.

















Tarea fina-Los Redondos.











Cuando sea grande-El Cuarteto de Nos.

Nuevo año.

Aunque ya hayan pasado 31 días desde que empezó el año, hoy recien me decidí a escribir sobre él.
La forma en la que empecé el año no estuvo nada mal, con muchos amigos, cagandonos de risa y con un par de problemas, que terminaron siendo más risas. Los días que le siguieron, por así decir "la primera semana del año" no estuvo nada mal tampoco, conocí a mucha gente nueva, que es buena onda y con la que tengo muchas cosas para hablar, principalmente algo que es muy importante en mi vida... la música.
Creo que para mi conocer a alguien que le guste la buena música, es como encontrar un tesoro. En un mundo donde mucha gente, escucha música en la que poco se respeta a las mujeres, o no tiene ni un poco de cultura, encontrar esas pequeñas personas que aprecian la música nacional y popular, esas personas que disfrutan escuchando música y la viven, y se escuchan un buen reggae y después un tema de punk, y después rock, y así susesivamente. Eso para mi, es la mejor cualidad que puede tener una persona. Le pueden gustar o no las mismas bandas que a mi, pero solo con que sepan de música ó la sepan apreciar, me basta.
Y eso es lo único que tengo para remarcar de bueno en este nuevo año, además de que estoy mucho más unida con una de mis amigas.

Adolescentes.

Todavía no sé como llegue a cuarto año de la secundaria. Pero lo que en realidad no puedo creer es como hize para soportar ya por tres años (este es el cuarto año) a los enfermos de mis compañeros. No les digo 'enfermos' cariñosamente, se los digo con odio. Porque lo son, y me hacen padecer cada día que voy al colegio.
No esta buena la idea, de levantarse y prepararse para ir al colegio ya pensando en que te queres ir a pelear, o queres que alguien diga algo para vos empezar una discusion. Y no quiero hacerlo, pero ese colegio me pone violenta. Pero no me quiero cambiar, porque quiero que sepan que aunque me hayan rompido las bolas -que no tengo- por mucho tiempo, yo voy a seguir yendo y voy a terminar el colegio ahí, y les voy a cerrar el orto a muchos. A profesores, alumnos, directores, preceptores y a todos los que se llevan mal conmigo -que en realidad es todo el colegio-.
Me acuerdo cuando empeze a ir, estaba tan contenta, de tener un montón de amigos y que podía estar todo el día con ellos. Pero después te das cuenta de que no son tus amigos, de que hay tenes que ir a bancarte horas y horas de que te hablen sobre algo que no te importa, tenes que ir a soportar el mal humor ajeno, y después el día que vos tenes mal humor, porque te levantaste mal o porque te pasó algo... justo ese día nadie te banca. Y vos pensas 'pero loco, yo me banque todo y ustedes nada', y apartir de ese momento odias el colegio.
La primera vez que tuve una pelea fuerte con una compañera fue el año pasado -tuve anteriores, pero no fueron de gran importancia-. Esa pelea, fue como un antes y un después en mi relación con el colegio y con los que allí estudiaban o trabajaban. Si existe algo que odie es que la gente juzgue, y justo ella cometió ese error. Ese día cuando volvía a mi casa, después de pasar horas gritando, horas en rectoria y más, me decidí a ir y a todo ser que vaya a mi colegio hacerle la guerra, había soportado por ya dos años que inventaran cosas de mi, que murmuren cada vez que pasaba, que se metan en mi vida. Llego el día en el que tenía que cambiar, no era ninguna boluda yo como para dejar pisotearme por cualquiera, o por lo menos eso me hicieron creer mis papas cuando me criaron. Así que al otro día fui, con una sonrisa enorme en la cara, y con ganas de hacer insoportable la vida de muchos.
Y así fue, y no me arrepiento, y este año lo voy a seguir haciendo. ¿Saben por qué? Porque yo a ellos no les hize nada, y ellos a mi sí, y llego el momento de que se den cuenta de que a mi, no me van a tener para el boludeo.